Oraval es la expresión de los viñedos en esta compleja variedad de suelos de escorrentía, que durante tantos años sirvieron como drenaje natural de la Laguna de Villena.
El proyecto nació a finales de los 70, cuando Enrique Mendoza se interesó por el mundo de la enología, hasta que decidió continuar la tradición de la Marina Baixa de producir vino para consumo familiar.
Hoy esas primeras plantaciones se han convertido en dos bodegas, una de crianza en Alfaz del Pi, donde se embotellan y posicionan los vinos de Enrique Mendoza en el mercado nacional e internacional, y otra de elaboración en Villena (Finca El Chaconero), junto al Santuario Virgen de las Virtudes.